Enfermedad crónica y silenciosa que afecta la distribución de la sangre en nuestro cuerpo. Si no se trata de manera adecuada y oportuna, puede ocasionar daño permanente e irreversible en distintos órganos (corazón, riñón y cerebro).
La presión arterial es la fuerza con la que el corazón bombea y recibe la sangre en el cuerpo. El corazón de un adulto debe de expulsar la sangre a una presión menor a 120 mm de Hg y se debe llenar de sangre a una presión menor a 80 mm de Hg.
FACTORES DE RIESGO
- Personas mayores de 50 años de edad
- Antecedentes familiares de la enfermedad
- Sobrepeso y obesidad
- No realizar actividad física de manera habitual
- Consumir sal en grandes cantidades
- Consumir alcohol en exceso
- Fumar


SIGNOS Y SÍNTOMAS
Se considera una enfermedad silenciosa y sin síntomas. Sin embargo, conforme avanza, quienes la padecen pueden presentar dolores de cabeza persistentes y resistentes a medicamentos, un “zumbido” en el oído y la presencia de “lucecitas” en el campo visual.
¿CÓMO PREVENIRLA Y TRATARLA?
La presión arterial alta, no controlada, puede ocasionar daños irreversibles y severos como insuficiencia cardíaca, infartos al corazón, derrames cerebrales y falla renal.
ES IMPORTANTE
- Acudir a un médico general por lo menos una vez al año para realizarse un examen de rutina y valorar el riesgo de desarrollar la enfermedad.
- Realizar actividad física cardiovascular mínimo 30 minutos de tres a cuatro veces por semana.
- Tomar medicamentos con base en las indicaciones de su médico. No suspenda las medicinas sin consultarlo.
- Mantener una dieta saludable. Lo más importante es evitar consumir grandes cantidades de sal en los alimentos (evitar comidas enlatadas y embutidos). Dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol.